Como la Catedral de Ávila
Esta semana tuve de nuevo la oportunidad de estar en Ávila y visitar su Catedral, una auténtica “roca” que desafía al paso del tiempo y a todos los ataques externos sufridos, terremoto incluido. Ataques en sentido además literal, ya que su ábside forma parte de la muralla que tanta fama da a la ciudad.
Esta catedral es divina y humana. Lo primero por la espiritualidad de sus paredes centenarias, aunque lo cierto es que muy venida a menos por el turismo que la ha convertido en un simple elemento de nuestro patrimonio con entradas a seis euros, audioguía incluida, y sin un solo cartel de cultos, al menos que yo viera. Humana porque, ya que pagué la entrada con opción a subir a la torre, me enteré de algunas cosas interesantes que desconocía.

Por ejemplo, que solo tiene una torre porque la otra no se pudo terminar por problemas económicos, o sea, que en realidad tiene dos. Con el tiempo se le puso una cubierta a la inconclusa para tapar el agujero y andando… Por ejemplo, que tuvo unos fallos de construcción que, situados de forma estratégica en una pasarela que hay entre las torres mirando al vacío, se ven de forma evidente. Las paredes de la nave central están inclinadas de forma que la parte inferior de la nave es más estrecha. Para aguantar esa presión hacia adentro en la parte baja, pues se diseñó un contrafuerte que la equilibrara justo donde empieza el coro, se le colocó un crucificado encima y listo, que vengan siglos, ataques y terremotos. Y parece que funciona.
Y ahora que estoy enredado con esto de ser candidato a Hermano Mayor del Cristo, no pude evitar ver ciertos paralelismos. Quisiera que mi Hermandad fuera como esta catedral de Ávila, divina y humana.
Nuestros Sagrados Titulares hacen lo primero. Y en cuanto a su aspecto humano, tendremos algunos fallos que sin lugar a dudas arreglaremos con algún contrafuerte, igual que en la catedral. Y a lo mejor tenemos problemas económicos, ojalá que no, pero yo creo que sí, que nos tendrán muy ocupados en los próximos años. Y estos problemas económicos, quizás impidan que terminemos algunas cosas, de forma que los recursos económicos puedan orientarse a otros menesteres más importantes que el simple hecho de tener más y ser más que los demás. Al fin y al cabo, la catedral de Ávila lleva siglos con una torre a medias por este tipo de problemas… y no ha pasado nada.
Sin embargo, con todos estos problemas humanos, la construcción es imponente. Roca sobre roca, sólida como el castillo que también es, sin fisuras, soportando el paso del tiempo, ayudando a la defensa de su ciudad y sus valores y siendo cada vez más leyenda. Como también me gustaría que fuera mi Hermandad. Hermano junto a hermano, sin fisuras, construyendo nuestro proyecto común y mirando al futuro con ilusión. #UnaSolaHermandad sólida que ayude a sus hermanos y a su ciudad, y que, como la catedral de Ávila, sea cada vez más leyenda.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita.