Los Hermanos y Hermanas del Cristo
Debemos dar las gracias a la Junta de Gobierno saliente por el exhaustivo trabajo realizado para la reforma de la Ermita de San Telmo. Como dice nuestro actual Hermano Mayor, “está preparada para otros cuatrocientos años” y yo diría que incluso para más. Es indudable que era una labor que tenía que acometerse, una labor difícil y comprometida que comenzó por el arreglo de la cubierta y las termitas que nos atacaban y que luego siguió con todo el resto de la cadena de reformas estructurales que se han acometido y que es cierto que no hubiera sido fácil abordarlas posteriormente.

A la espera del Cabildo específico a que se nos emplazó a final de septiembre, y en el que se nos dará cuenta de la partida de patrimonio que aparece en el balance como “Rehabilitación”, en los corros de hermanos se podrán dar distintas opiniones de lo que puede ser estructural o se podría haber dejado para otro momento, si se podrían haber aprovechado más los recursos o si la estética de la Ermita es más o menos adecuada según los gustos. Pero sí es indudable el esfuerzo llevado a cabo y que es una base para el desarrollo futuro del patrimonio de la Hermandad y un importante centro físico de culto y devoción en Jerez para nuestros Sagrados Titulares. El mayor de mis reconocimientos a esta labor y gran esfuerzo por parte de la Junta saliente, que traslado como representante de mi candidatura.
En mi opinión, toca ahora, después de haber reconstruido el templo externo, hacerlo con nuestro templo interno, los Hermanos y Hermanas sin los cuales nada sería posible ni tendría sentido en la Hermandad. De nada nos valdría tener los mejores mármoles, hornacinas, retablos y púlpito, si nuestras relaciones están deterioradas, si hay reticencias entre nosotros, si dos no pueden estar en el mismo espacio vital siendo hermanos o si nuestra acción social se deprime y no podemos cumplir lo que se espera de nosotros en la ciudad.

Posiblemente, necesitamos cientos de conversaciones entre hermanos para aclarar situaciones que, con toda seguridad, se han malinterpretado y que han sido origen de rencillas. Creo que necesitamos perdón en estos próximos años para poder abordar nuevos proyectos por parte de la nueva Junta y, sobre todo, de las siguientes.
Necesitamos voluntad para dialogar, comunicación e implicación personal para que no se generen nuevas situaciones de conflicto, ya que puede ser un buen punto de partida acordar que la mejor forma de no tener conflictos será no generarlos.
Creo en la capacidad de compromiso del cuerpo de Hermanos del Cristo para reconocer lo dicho, disculpar los errores y aclarar malentendidos en cuanto se produzcan, sin dejar pasar el tiempo. Confío en la capacidad de prestar a nuestra Hermandad nuestros conocimientos y habilidades para la mejora de la Institución a través de la mejora de las personas que la componemos. En la capacidad de ayuda mutua en las dificultades y en la proyección y ejemplo a nuestro pueblo de estas convicciones como partícipes de la Hermandad.
No espero que la Junta que yo presida, si tengo vuestra confianza, pase a la Historia de la Hermandad por haber obtenido grandes logros en el campo patrimonial. Nuestro mayor interés estará en devolver la normalidad a nuestras relaciones fraternas; a tener, quizás no el mejor, pero sí un buen templo interno; a tener UnaSolaHermandad capaz de luchar por convicciones cada vez más puestas en duda.
Y ahora, publicadas estas intenciones en el punto más importante del programa, las personas, sé que habrá quien no entienda o malinterprete lo dicho, quien no confíe en mis intenciones o en mi capacidad para llevar esto a cabo. Habrá quien considere estas palabras como un ataque, sin serlo, ya que únicamente expongo mis opiniones, criterios y puntos de vista, para que puedan ser tenidos en cuenta, o no, por los hermanos del Cristo. Otros pueden pensar que esto no es más que una declaración vacía de realidad o compromisos concretos.
Pues bien, a quien quiera darme su confianza, le digo que tendrá mi dedicación y la de mi equipo. Y a los que estén en cualquiera de las otras situaciones comentadas y no confíen en mí, solo les puedo decir: ponedme a prueba.

Publicado por Manuel Zúñiga Hita