La estabilidad y la fuerza económica. #UnaSolaHermandad.

Posted on Actualizado enn

Creo que todos somos conscientes del tremendo esfuerzo que ha tenido que realizar la actual Junta de Gobierno para llevar a cabo la rehabilitación de la Ermita de San Telmo. Además, lo ha tenido que hacer con premura, porque había riesgos importantes en algunas partes del Templo. Gracias a Dios y a este gran esfuerzo, los riesgos han quedado conjurados y disponemos de un patrimonio en magníficas condiciones.

La parte negativa es que, como no ha sido posible hacer acopio de fondos previamente a las obras, la Hermandad tiene hoy una deuda importante con terceros: unos 300.000 euros según la información facilitada en los dos Cabildos de cuentas. Sin embargo, es una ventaja indudable que la mayor parte de esa deuda esté estructurada en un préstamo a largo plazo, que contemos, según se nos ha comunicado, con el apoyo del Obispado para cubrir la certificación pendiente con el contratista y que nos haya tocado la lotería en forma de herencia.

Monedas01

Pero, aunque todo indica que la Hermandad va a salir sin problemas de este episodio, creo que debemos poner los medios para que esto no vuelva a pasar. Siempre se dice que lo mejor es prevenir, y estoy, básicamente, de acuerdo con esta afirmación.

Aspiro, si soy elegido hermano mayor, a que la Hermandad tenga unos medios económicos adecuados para mantener con cierto desahogo su patrimonio, que no es escaso. Quizás peque de ambicioso en este punto, pero entiendo que debemos tener una economía que no solo nos permita costear la procesión del Viernes Santo y poco más, sino que también posibilite una fuente de financiación para nuestros objetivos sociales y patrimoniales y una tesorería desahogada que permita el cumplimiento en tiempo de nuestros pagos.

Para eso, habrá que apurar las posibilidades de actividades que ya se vienen haciendo y que tienen una rentabilidad económica real. En este punto, posiblemente, lo primero que haya que hacer es conocer cuáles de las que se hacen por motivos económicos, tienen un bajo impacto en este ámbito.

Una posibilidad que nos gustaría explorar, si los hermanos nos dan la oportunidad, es que este tipo de actos “menores” desde el punto de vista económico, puedan ser asumidos por grupos de hermanos, de forma que se les dé un sentido más social que económico para la Hermandad. Además, entiendo que esta fórmula tendría como beneficio adicional, descargar algo al grupo de Mayordomía, en quien habitualmente recaen todos los trabajos más ingratos de la Hermandad.

Creo que hay otras actividades, como la caseta o la zambomba, que pueden ser susceptibles de algunos cambios, aunque, dado que tienen un peso significativo desde el punto de vista económico, estos deberían realizarse con cautela.

Finalmente, hay otros actos o recursos incorporados más recientemente, como los festivales flamencos o el columbario, a los que espero se les pueda dar aún mayor relevancia en todos los órdenes, entre ellos el económico.

Pero el fin último que creo que deberíamos alcanzar en este campo, como en la práctica totalidad de los que estamos tocando en estos textos, es que participemos en mayor medida los hermanos y que seamos capaces de atraer a más personas a la Hermandad.

Cuantas más personas tengamos un vínculo fuerte con la Hermandad, más sencillo será conseguir los recursos necesarios para mantener en perfecto estado nuestro patrimonio material y, cuando sea posible, ampliarlo de forma razonable.

economía01

Confío no molestar a nadie si afirmo que, en este aspecto económico, una parte significativa de hermanos no hemos colaborado en la medida que se podría entender deseable en los últimos años. Aparte de ser casi siempre los mismos quienes trabajan, los que acuden o colaboran en algunos casos, también, suelen ser una nómina bastante corta.

Participar en el sustento económico de la Hermandad y ayudar a dar realce a sus actividades se supone que es un deber que nos afecta a todos sus miembros y me temo que somos muchos los que podríamos hacer más en este punto.

Es posible que, por las circunstancias en las que nos hemos visto envueltos a causa de la rehabilitación de la Ermita, la parte más relacionada con las personas haya sido en parte postergada, primando lo patrimonial por razones de urgencia.

También es cierto, y vuelvo a insistir en que no busco polémica alguna, sino motivar mi punto de vista, que una razón bastante aducida por algunos hermanos, para participar solo el mínimo imprescindible en el sostenimiento de la Hermandad, es la falta de confianza:  a un número significativo de ellos les gustaría tener los aspectos económicos más claros y, creo, están en su derecho de pedir que así sea (lo que no quiere decir que me parezca que tienen motivos para desconfiar).

Mi propuesta en este punto es hacer un esfuerzo adicional de trasparencia, para eliminar cualquier tipo de suspicacia y, junto con todas las demás medidas que os proponemos, insisto, alcanzar el objetivo de involucrar a más hermanos y devotos.

Entiendo que ser escrupulosos en el cumplimiento de los Estatutos y, además, establecer medios para facilitar que los hermanos sientan que poseen el control real del patrimonio de la Hermandad, puede ser algo que nos ayude a alcanzar ese fin.

En cualquier caso, las grandes corporaciones (como lo es la Hermandad del Cristo) están obligadas a ser trasparentes en sus actuaciones y respetuosas con sus propias normas.

Si fuese elegido Hermano Mayor, intentaré que la junta que presida sea la servidora de todos los hermanos, que, entiendo, es la directriz que señalan nuestros Estatutos.

Para que todo eso sea efectivo en el campo económico, procuraré ser respetuoso con el orden en el que, entiendo, deben hacerse las cosas: proyectarlas en la Junta de Gobierno, requerir la aprobación del Cabildo a unas actuaciones concretas y presupuestadas, ejecutar la decisión del mencionado Cabildo y, una vez finalizadas, rendir cuentas de la forma más clara posible.

Además, mi idea, si resultase elegido, es recuperar la figura del censor de cuentas, ya que, si es un hermano con prestigio, experiencia y formación, puede dar tranquilidad a aquellos que la necesiten, además de ayudarnos a los que fuésemos gestores del patrimonio común a ser respetuosos con las normas escritas y con nuestro papel de administradores de bienes ajenos, con todas las servidumbres que esto conlleva.

Estoy convencido de que actuando así y, sobre todo, contando con la devoción que en la ciudad hay al Cristo y a su Madre del Valle, seríamos cada vez más los que colaborásemos a sostener la Hermandad, su patrimonio y sus obras de caridad, lo que facilitará las cosas a quienes en el futuro nos tuvieran que sustituir.

ayuda

Publicado por Manuel Zúñiga Hita

Deja un comentario