nueva economía
Motivación: ¿Ilusión o realidad?
Esta ha sido otra de las “vacas sagradas” de los Recursos Humanos en los últimos años. Sin embargo, estaremos de acuerdo en que, al final, ha llegado a hablarse más, mucho más, muchísimo más, de su opuesta: la des-motivación. No hay que preocuparse por esto, sin embargo, sólo concienciarse de ello. Con el nivel directivo del que se ha hecho gala en este país en los últimos quince años, la gestión de la motivación más que a una herramienta empresarial de desarrollo profesional, se ha parecido a ese juego en el que hay que dar con un martillo a la cabeza que asoma por el agujero: una persona motivada, con ilusión, saca la cabeza e inmediatamente un directivo al uso lo des-motiva de un martillazo.
A partir de ahí, el profesional que ha intentado hacer algo por su empresa (algo por lo que además le pagan y es “su obligación”), aturdido por este primer golpe se plantea el porqué de lo ocurrido, e incluso llega a darse a sí mismo una explicación razonable. Y vuelta a empezar. Segundo martillazo… ¿y ahora cuál es el problema? Explicación y vuelta a empezar. Y así sucesivamente hasta que ya empieza a no sacar la cabeza y quedar sumido en una realidad de monotonía o de instrucciones sin sentido aparente (claro que los de arriba tienen más información de por qué se hacen las cosas como se hacen) que constituyen lo que yo llamo la “dirección por bandazos” (ahora todos para allá, ahora todos para el otro lado…). Pero claro, los golpes duelen.
Si llegados a este punto, alguno de los lectores está sonriendo, aunque sea levemente, será que algún golpe se ha llevado. Esto es un problema empresarial grave porque hay que saber encauzar las iniciativas de las personas, sin hacer cosas que a la empresa no le interesen, pero sin frustrar a nadie porque esa fuerza, esa iniciativa y esa capacidad de pensar siempre es necesaria.
En cualquier caso, el tratamiento “teórico” de la motivación desde el punto de vista de la empresa lo dejaremos para otro momento. Hoy me quiero centrar en la actitud del profesional que ha experimentado este “juego de despropósitos”. ¿Debemos caer en el pozo de la mediocridad para no llevarnos más martillazos en el juego? ¿Debemos dejar de tener ideas, iniciativas, para hacer lo normal, “lo que se nos pide” sin aportar nada más? Categóricamente NO. Pero no porque sea malo para la empresa, que lo es, sino porque es malo para el profesional. Porque lo que no se ejercita se atrofia y en este caso estamos hablando de nuestra mente.
Aunque una propuesta no salga adelante por cualquier motivo, (y cuando digo “cualquier” hablo desde una explicación razonada hasta un ridículo, estúpido y tajante NO sin más o una callada por respuesta), el ejercicio de pensarla, estructurarla, darle forma en el papel y llegar a defenderla es tan importante para el profesional, que no podemos permitirnos el lujo de tan siquiera dudar si debemos hacerlo. Hay que seguir porque nuestra “persona” gana cada vez que lo hacemos.
Con un poco de suerte, de estas experiencias aprenderemos a que vaya saliendo poco a poco algún proyecto. Aunque si los golpes son muchos y continuados, quizás no estemos en la empresa correcta, quizás debamos emprender nosotros nuestro camino por otro lado. Y qué difícil es esto en nuestra cultura de estar toda la vida en una empresa aunque vivamos nuestro trabajo de forma triste y el mejor proyecto sea la lotería primitiva compartida con los compañeros del departamento.
Cambiemos el concepto. Hablemos de AUTO-motivación. Hagamos depender nuestro contento o descontento de lo que seamos capaces de hacer, de lo que seamos capaces de progresar nosotros mismos. No dejemos descansar este impulso sólo en el reconocimiento de otros. Porque esos otros podrán ser mejores o peores, pero tarde o temprano irán desapareciendo y apareciendo otros nuevos. Lo que siempre estará con nosotros será nuestra capacidad, nuestro convencimiento y nuestras ganas de hacer los proyectos que creamos oportunos para avanzar.
Si conseguimos la complicidad, ayuda o aprobación de los demás, habremos dado un gran paso, pero si no lo conseguimos, tenemos que seguir en el empeño de hacer grandes cosas. Y la más grande de todas probablemente sea que nuestra mano nunca llegue a manejar un martillo en el juego.
La automotivación es una de las cualidades de los profesionales de la “Nueva Economía” y la ayuda a los demás, la principal cualidad de sus directivos.
Consolidar los puntos fuertes de la Economía. El primer paso para la salida del túnel.
Como la situación todavía no es muy buena que digamos, hacen falta soluciones a muchos problemas que hay sobre la mesa y hay que empezar a buscarlas… y a encontrarlas, claro. Pero todo esto, con tantas cosas a la vez, en algunos momentos hay que hacerlo de la misma forma que se pela un saco de patatas (o papas, como se dice en algunos lugares de nuestra geografía). Esta es una broma que teníamos algunos compañeros de un departamento de organización que una vez existió y que utilizábamos cuando teníamos muchos trabajos que realizar a la vez.
Pues bien, ¿saben ustedes como se hace? Muy sencillo: UNA DESPUÉS DE OTRA. Fácil, puesto que de lo contrario, tendríamos todo siempre a medio hacer. Es más, cuando empiezan a terminarse de pelar patatas, la cadena que va detrás empieza a funcionar y eso hace que todo se calme, incluso que haya más recursos para seguir pelando. Cuando nos poníamos a trabajar de esa forma, iban saliendo temas y dando respuesta a nuestros usuarios de una forma muy razonable tanto en tiempo como en calidad. Este binomio es un poco complejo porque suelen crecer las dos variables de forma simultánea pero no proporcional, hasta que llegue el punto de que por mucho tiempo que le dediques será difícil que aumentes la calidad de la salida. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta el momento del equilibrio para no trabajar por amor al arte.
Nuestra situación en la economía es parecida a uno de aquellos periodos; todo hay que resolverlo a la vez, pero no puede ser, porque ni hay pinches para pelar patatas, y lo que es peor, tampoco hay cocinero para tanta patata pelada. Y el problema es que si la nuestra NO es una de las patatas que se están pelando ¡ahora!… ¡YA!… empezamos a perder la paciencia y esto nos trae actitudes hostiles contra todo lo que nos rodea. Y empiezan las protestas. Y todos los que están en una patata sin pelar empiezan a protestar ya sin tener en cuenta el tiempo que llevan en esa situación, si las situaciones son razonables, cómo están los demás, etc, etc…
Cuando las protestas empiezan a ser un fenómeno de seguridad ciudadana en todos los aspectos, porque cualquier acto público en ayuntamientos, comunidades o estado, se convierte en una algarada, en una tangana, o en una batalla campal como hemos vivido ya varias, los problemas no hacen más que empeorar. Y sólo empeoran porque los pinches ya dejan de pelar, a los cocineros no les da la gana de cocinar (y además dejarán de tener patatas) y al dueño del saco ya todo le dará igual. Resultado: NADIE come en este restaurante.
Cuando vienen los problemas, como ahora, es necesario hacerse fuertes en aquellos aspectos en los que el país funciona. Y todos debemos hacerlo, los que tienen trabajo y los que no, los que están en estos sectores fuertes y los que no. Y luego protestar por los cauces más efectivos que no deterioren otras situaciones, y siempre proponiendo soluciones, no sólo exigiéndolas.
En concreto, sabemos que en España el sector turístico nos lleva sacando las castañas del fuego (o las patatas del saco) durante muchas décadas. Que somos líderes, que en plena crisis hemos conseguido que el número de visitas aumente un cinco por ciento y que hay economías emergentes que están creando una clase media que en los próximos años se colgará su cámara al hombro y saldrá al extranjero. Hablo de Rusia y China, que son los más lanzados al exterior del famoso BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Si conseguimos atraer el flujo de personas que va a salir de estos países, nuestra economía mejorará y este sector estrella volverá a crear empleo en grandes cantidades. Muchas personas tendrán su salida aquí.
Pero es necesaria la colaboración de TODOS, trabajemos en el sector que trabajemos. Si no, pensemos en la posibilidad de ir ahora a Grecia. No creo que se nos antoje muy agradable sabiendo que nos podemos encontrar manifestaciones, cargas, piedras volando, neumáticos quemándose y demás recursos singulares de protesta.
No se puede convertir cada acto público en una manifestación del tipo que sea, no se puede estar continuamente en la calle cortando el tráfico, tanto que va a llegar el momento en el que se van a tener que montar turnos para manifestarse. Pensemos un momento en dos temas: el primero, los que provocaron todo esto están en su casa viéndolo por la tele, no ahoguemos a los que están intentando arreglarlo. El segundo y más importante, todo lo que hagamos lo están viendo aquellos que queremos que vengan a nuestro país. ¿Les vamos a quitar las ganas de venir? ¿Vamos a destruir una de nuestras posiciones fuertes que nos permitirán salir de todo esto? Mejor vamos a por ellos, para que vengan a conocernos.
Cuando la persona reclama el protagonismo
En el mes de marzo del año 2002, siendo jefe de Formación, publiqué en la revista “Capital Humano” un artículo denominado “La persona, la nueva formación y los ciclos”. Mucho ha llovido desde entonces, pero creo que es interesante recordar algunas cosas de las que decía entonces y que ahora son incluso más aplicables a las situaciones vividas en la última década.
El sentido que le di entonces fue el de la existencia de ciclos en la vida y en la economía, esos que ahora se niegan diciendo que probablemente no volvamos a un sistema como el que hemos conocido hasta ahora por la relevancia de los cambios.
Lo que venía a decir en él es que no podemos dejar que el sistema, cualquiera que sea, piense por nosotros, que la cantinela del estado del bienestar nos atonte, porque incluso ese estado del bienestar puede también terminar su ciclo. No podemos dejar que esto sea un “café para todos” y al precio que sea. Debemos asumir nuestro protagonismo y no dejarlo todo en manos del Estado, al que ahora le pedimos todo, arrogándonos derechos sobre cualquier cosa por poco trascendente que sea.
El paso de la Economía Social de Mercado al Estado del Bienestar ha supuesto un incremento de la comodidad y de las posesiones materiales para los que nos hemos encontrado dentro de uno de los países que siguieron esta tendencia, pero creo que a costa de evolucionar hacia un encefalograma plano. Hemos dado importancia a cosas que no la tenían y nos hemos debilitado moralmente.
En los sistemas de Economía Social de Mercado creció nuestro bienestar pero teniendo plena conciencia de nuestra propia aportación e importancia. Volvamos como personas, a adquirir ese protagonismo aprendiendo de los grandes errores recientes. Seguro que sabemos hacerlo, para ser conscientes de lo verdaderamente importante en la vida.
Artículo de la Revista Capital Humano: “La persona, la nueva formación y los ciclos” (marzo 2002)
¿Cuál es el tamaño ideal de una empresa?
Hace unos días me encontré por la calle con un buen amigo, que fue alumno mío en la universidad y con el que comparto también Hermandad, la del Cristo, aquí en Jerez y que es dueño de un pequeño hotel en el centro de la ciudad.
Hablando de todo un poco y sobre todo de cómo están las cosas y cómo nos iba a cada uno, me hizo el siguiente comentario: “Estoy contento con el tamaño que tiene mi hotel y no lo quiero más grande. Somos varias generaciones ya, aguantó en la guerra civil, las demás crisis y esta también la pasará. Hace unos años algunos me aconsejaron que comprara el edificio contiguo para ampliarlo y les dije que con lo que tenía era suficiente. Ahora me alegro de esa decisión porque si les hubiera hecho caso, tendría muchos problemas para soportar los pagos de esa ampliación.”
Agustín, que así se llama mi amigo, y que es persona comprometida, tanto como para llevar el simpecado de la Hermandad el Viernes Santo durante varios años, acertó en su decisión. Renunció a la ambición desmedida que nos ha inundado en los años pasados, al afán de ganar más y más dinero aunque para ello tuviéramos que renunciar a muchas horas de disfrute para poder dedicarlas a este fin, ganar más y más dinero comprometiendo algunas veces hasta nuestra propia salud.
Hoy, su hotel sigue teniendo una ocupación importante, dice que el mundo es muy grande y que los clientes que necesita si no los saca de los sitios que venían antes, los buscará en otros, pero su ocupación sigue igual, y por lo tanto los recursos que necesitaba antes, también los necesita ahora, y los ingresos que tenía antes, quizás con alguna reducción, también los sigue teniendo ahora. Su teórica “falta de ambición” a la que yo llamaría prudencia y buen hacer, resulta una bendición en los tiempos que corren.
Los políticos petimetres de los últimos años han aplicado para las empresas la máxima de “cuanto más grandes mejor”, la versión moderna del “caballo grande ande o no ande” y siguen haciéndolo, véase el ejemplo de la banca hacia dónde nos está llevando. Siempre se ha comprobado que las pymes españolas eran las que daban el mayor porcentaje de empleo del país… pero cuanto más grandes mejor. Tendremos que hablar del enfoque de estas pymes que ha podido llevarlas por algún mal camino que ahora estén pagando, pero será en próximas entradas.
Mientras tanto, dediquemos un momento para pensar en lo que nos dice Agustín, porque la obsesión por el tamaño de las empresas ha acabado con muchas de ellas, pero claro, es que las pequeñas no cotizan en bolsa en este mundo globalizado… mala suerte. Sin embargo estas empresas son nuestra economía real, la base de nuestro país y la base también de la Nueva Economía.
Una buena dosis de “Optimismol” cada ocho horas. La medicina de la Nueva Economía.
1. QUÉ ES optimismol y PARA QUÉ SE UTILIZA.
Optimismol pertenece a un grupo de medicamentos denominados “reactivos” (actúa aumentando los niveles de sentido común producido por el cerebro y equilibra la funciones respiratorias y el nivel de ácido producido por el estómago).
Optimismol está indicado para tratar las siguientes afecciones:
- Exceso de actividad.
- Falta de actividad.
- Desánimo o desaliento.
- Estados de indecisión galopante.
2. ANTES DE TOMAR optimismol
No se conocen alergias a este medicamento por lo que no deben existir restricciones en su uso con las dosis indicadas. Recomendado para el embarazo y la lactancia. Puede afectar a su capacidad para la conducción y el manejo de maquinaria dado que su principal componente favorece la alegría y el bienestar.
3. CÓMO TOMAR optimismol
Optimismol se autoadministra por vía intracerebral, por lo que no será necesaria la utilización de cápsulas, inyecciones, ni cualquier otro método que sirva como excusa para no tomarlo porque no se pueda tragar, duela o se olvide.
Administración del producto
La primera toma la debemos hacer a las siete de la mañana, aproximadamente, para que nos haga efecto en los momentos más importantes de nuestro trabajo. La segunda, a las tres de la tarde, mejor un poco antes de comer para que la digestión no interrumpa su proceso de absorción. De esta forma tendremos una energía suplementaria si hay que seguir trabajando, estando también indicada para casos de discusiones extensas y acaloradas en la puerta del trabajo o de algún local “afterwork”, reuniones en el colegio de los niños (incluido el programa extraescolar), actividades gimnásticas y deportivas de toda índole y tareas domésticas en general. La última toma debe realizarse a la hora de la cena, con lo que se conseguirá un sueño reparador.
En casos excepcionales como el trabajo por turnos, nocturno, etc, deberán consultar con el especialista para adaptar las tomas. También indicada para los casos en los que no se tenga trabajo, aunque es posible que en esta situación sea necesario aumentar la dosis tomando el producto cada cuatro horas.
4. POSIBLES EFECTOS ADVERSOS
No son conocidos efectos adversos irremediables. En cualquier caso, tenga en cuenta las siguientes indicaciones:
Si toma más optimismol del que debiera
Aunque no son conocidas las intoxicaciones, en el caso de que tome una cantidad muy superior a la indicada podrá producirse un estado de volatilidad absurda con negación de la realidad existente que podría tener efectos adversos en su actividad, por lo que se recomienda la administración de una dosis de nuestro producto “terrenal”, con lo que podrán recuperarse los valores normales.
Si olvidó tomar una dosis de optimismol
No se preocupe, tome tres en la siguiente.
5. COMPONENTES Y CONSERVACIÓN DE optimismol
El principio activo de este medicamento es el OPTIMISMO.
Los demás componentes son: Un poco de alegría, fé en uno mismo y ganas de hacer cosas.
Debe conservarse en lugar fresco y seco, alejado de pesadumbres y tristezas.
No necesita receta, no se vende en farmacias, es libre, está en nosotros… Y el único coste que tiene es el de proponérselo.
La empresa sin alma
Da igual el tiempo que lleves, el compromiso, la vinculación, la motivación… No importa tu experiencia, si has aprovechado el tiempo, tu capital intelectual, tu formación… Si hay que dar números y esos números son los de una reducción de plantilla, prescindirán de ti.
Esta es la realidad de nuestras empresas, pasarse «por el forro» todas esas máximas grandilocuentes que nos han estado regalando los responsables de Recursos Humanos, y por indicación de ellos los más altos directivos, sobre la importancia de su «capital intelectual», de la gestión del talento, de la mejora de las competencias, de la integración y motivación del trabajador.
Ha resultado ser papel mojado en cuanto la cosa se ha puesto dificil, hasta convertirse en un coge el dinero y corre… Y durante un momento, alguno de esos altos directivos que ha visto cómo han hundido la empresa por la que «se desvivían» habrá pensado «¿me tendría que estar dando vergüenza ahora?». Y acto seguido se habrá respondido a sí mismo: «Sí… algo… pero bueno, ya se pasará y por lo menos mi bolsillo anda calentito». Pero esto lo habrá hecho sólo alguno, los demás sólo han visto la segunda parte, la de llevarse dinero suficiente como para vivir dos vidas.
La empresa española, con honrosas excepciones, ha progresado en estos años «A PESAR» de sus altos directivos, por la existencia de profesionales formados, con ideas y ganas de trabajar que han mantenido la producción y que han sido capaces incluso de cumplir los objetivos que les marcaban esos altos irresponsables. Quizás ahí ha estado el error, en que nunca el estrato de profesionales supo decir NO a lo que se le marcaba aún a sabiendas de que conducía a un suicidio colectivo. Pero estaba en juego el puesto de trabajo en época de bonanza y nadie quería hacer de héroe a costa de su bienestar personal. Al fin y al cabo todo se vendía, todo subía por la nubes…
El resultado sin embargo ha sido que muchos de estos profesionales han acabado finalmente perdiendo su puesto de trabajo. Sí, ese que defendían en época de bonanza, pero que ahora pierden en «vacas flacas», con un entorno mucho peor. Y los que les pusieron los objetivos, ricos, esperando otra oportunidad de asombrar al mundo con su sapiencia.
Esta es una nueva época, y yo creo sinceramente que este país saldrá adelante y muy reforzado de todo lo que nos está pasando, porque muchos cerebros muy capacitados se han «LIBERADO» del yugo de la gran empresa y ahora tienen que ponerse a pensar para crear nuevas estructuras y formas de trabajo. Veremos más pequeñas empresas y profesionales «freelance», que serán capaces de poner en valor su aportación al sistema sin que tengan que pasar por el tamiz de altos directivos arrimados a buenos árboles políticos y que no llegaban a la suela del zapato a la mayoría de ellos.
Veremos, y en realidad ya lo estamos viendo, la utilización de las nuevas tecnologías para que estos trabajos puedan internacionalizarse. Veremos multiplicarse las opciones de contratación para las empresas. Veremos cómo se gana confianza en los «nuevos artesanos» de esta época incipiente que vivimos. Ya la garantía no sólo nos la dará la gran empresa. Los profesionales, pymes y pequeños negocios volverán a centrar nuestra atención.
Y con las nuevas tecnologías, mucha atención, porque serán para multitud de productos y servicios, los profesionales, pymes y pequeños negocios de «cualquier rincón del mundo» los que atiendan esa demanda. Demos la bienvenida a la NUEVA ECONOMÍA. ¡Ya era hora y nos lo merecíamos!
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