La Acción Social
Como comentaba en el artículo anterior, no le veo sentido a una Hermandad si no se piensa en los hermanos y hermanas que la componen, si no existen relaciones fraternas entre ellos. Por eso, esta normalización de las relaciones es el primer eje de actuación que propongo desde mi candidatura.
Pero hay otro aspecto sin el cual creo que la Hermandad no tiene sentido: su Acción Social. Para mí es fundamental la participación de la Hermandad en la sociedad a la que pertenece. Tenemos una misión de evangelización, y creo que será mucho más firme, si la llevamos a cabo a través de nuestros actos y no solo con palabras. Una acción social que podría tener dos vertientes: una interna, enfocada a los hermanos y hermanas que tengan dificultades, incluso para tener un plato en su mesa; Y otra externa, dirigida su barrio y a su ciudad, de forma que se note nuestra presencia en la resolución de los problemas sociales de nuestro entorno.
Existen aportaciones que nuestra Hermandad lleva a cabo de forma permanente desde hace muchos años, como las de Cáritas y el comedor del Salvador, que deben continuar y si es posible incrementarse, pero considero importante que se creen otras líneas de actuación que puedan ser gestionadas directamente por la Bolsa de Caridad Virgen del Valle, que es nuestro órgano de acción social. Actividades que pueden pasar no solo por una contribución directa para la ayuda en necesidades básicas, sino por la preparación para que las personas tengan autonomía y capacidad para resolver sus vidas.
Se trataría de aprovechar las capacidades de los hermanos y hermanas del Cristo para poder mejorar las de otras personas que las necesiten. La formación y la transmisión del conocimiento es un elemento básico en nuestra sociedad y a ello deberíamos dedicarle lo mejor de nosotros. Talleres formativos en aspectos cotidianos que mejoren la empleabilidad, orientación profesional para encauzar correctamente la vida, orientación empresarial para no caer en errores que lleven a las dificultades económicas que todos conocemos, conocimiento de los aspectos legales de las actividades habituales, etc.
Pensamos también en la ayuda para que nuestros jóvenes sean capaces de solventar con éxito su formación y encaucen su futuro y para que puedan adquirir la experiencia que siempre se les exige para poder llegar a su primer empleo. Y en la ayuda para que nuestros ancianos puedan tener la mejor calidad de vida posible en un momento en que merecen la tranquilidad tras una vida llena de dificultades y esfuerzos.
Sabemos que, de forma histórica, las Hermandades y otras organizaciones, anticipándose al reconocimiento de muchos derechos sociales, llevaron a cabo tareas que, posteriormente fueron asumidas por la administración pública. Este hecho, en mi opinión, no significa que se deba dejar de actuar en todos estos aspectos. Será necesaria una colaboración, si es posible, con estas administraciones para seguir teniendo presencia en estas actividades sociales. Y, si la colaboración no es posible, deberíamos buscar la forma de abordarlas en solitario, como en el principio.
Sabemos que, hoy en día, desde muchos frentes, y algunos dentro de las propias administraciones, se desprecia a todo lo que suene a religión, sobre todo si es la Católica. Vemos cómo se ridiculiza y ataca al término “caridad”, porque piensan que se trata de concesiones de “los que tienen” a “los que no tienen” y por las cuales se merece el eterno agradecimiento. Ahora el término correcto y de moda es el de “solidaridad”, una forma de enmascarar lo que siempre fue la caridad a lo largo de la Historia, para la tranquilidad de una serie de mentes confusas que, de esta forma, desligan dicha actividad de la religión.
Nosotros entiendo que deberíamos seguir siendo caritativos sin pedir nada a cambio… o tal vez sí que pidamos algo: que aquellas personas y familias con las que lo hayamos sido, a su vez, sean capaces de hacer lo mismo con otros cuando tengan la oportunidad.

Nuestro hermano Guillermo Guerrero Ferguson, si contamos con la confianza de la mayoría de los hermanos, será el encargado, con el equipo de voluntarios que reclute y al que os invitaremos a todos a participar, de establecer los programas de acción de la Bolsa de Caridad Virgen del Valle, y de encauzar una parte de los recursos que seamos capaces de generar cada año, aunque tengamos que ajustar nuestros presupuestos en otras partidas, para ayudar a mejorar la vida de todos cuantos podamos.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita