Autor: manuelzunigah
Los equipos de trabajo y la juventud
No soy yo persona que crea tener la razón absoluta en las cosas que digo. Admito opiniones de los demás sin pensar que son una afrenta a mi orgullo. Soy capaz de utilizar esas opiniones si, a mi entender, son constructivas e intento aportar en positivo siempre que ofrezco las mías. Si alguien opina sobre un tema de distinta forma, no creo que esté “contra mí”, sólo que su criterio es distinto y, sobre todo, si esto ocurre no retiro nunca la palabra o el saludo o lo aparto de mis círculos. Suelo seguir colaborando si se da la circunstancia, y a los hechos me remito.
Creo que nuestra Hermandad es demasiado grande como para permitirse el lujo de que todos los equipos de trabajo en todas las áreas se cambien de forma integral cada vez que aparece una nueva Junta después de unas elecciones, o incluso dentro de un mismo mandato. Creo que es necesario que tengamos equipos de trabajo con talento, que lo hay, numerosos, porque gente hay de sobra, y permanentes, para que se aproveche la experiencia y se pueda disfrutar aportando lo que cada cual tiene de bueno.
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Creo que debemos formar equipos de trabajo en todas las áreas, que tengan vocación de permanencia, para que las nuevas Juntas de Gobierno que vayan entrando tras unas elecciones, se encuentren con equipos en marcha, trabajando, en lugar de tener que empezar de cero.
En mi opinión, el trabajo en los distintos equipos es la mejor manera de llegar a esa integración que pretendemos. No importa que existan diferentes opiniones si se llega a la mejor forma de obtener lo que queremos. Nunca será recomendable la imposición de criterios, aunque sí será necesario a veces tomar decisiones difíciles que no gustarán a alguna parte o incluso a ninguna.
Si tenemos la confianza de los hermanos y hermanas del Cristo, intentaremos llevar a buen término esta idea. Y, para empezar, creemos que ninguna de las personas que están en estos momentos aportando en las distintas áreas de la Hermandad debe dejar de hacerlo. Si les gusta lo que hacen, deben continuar. Y nuestro reto será que, además, se incorporen muchos más hermanos y hermanas en esos trabajos, lo que será un enriquecimiento importante y, además, los hará más llevaderos.
Por otro lado, creemos que las personas que hayan dado el paso para presentarse por cualquiera de las otras candidaturas que se presenten a este proceso electoral, deben tener las puertas abiertas para integrarse en los distintos equipos de trabajo en el momento en que lo estimen conveniente, incluso al día siguiente de las elecciones si se diera el caso. Porque creemos que, para superar el hecho de que no se haya podido presentar una única candidatura de consenso, este sería el primer paso firme para una integración a través del trabajo.
Pero también creo que hay que pedir algo a quienes se integren en los equipos: Tolerancia hacia los demás y capacidad para perdonar.
En estos equipos creo que debemos dar un sitio importante a la juventud. Tienen que vivir la normalidad, tienen que disfrutar de su Hermandad. Y, además de pertenecer a su grupo joven específico, aquellos que tengan ya las capacidades necesarias deben ir integrándose en el resto de áreas de la Hermandad, para lo cual, su formación será imprescindible.
Los mayores debemos dar ejemplo con nuestro trabajo, nuestras actitudes y nuestros criterios y, de esta forma, estaremos en condiciones de que la juventud sea capaz de proyectar a la Hermandad hacia el futuro.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita
P.D.: La fotografía corresponde al equipo de Dirección de Cofradía, Semana Santa 2017 a los pies del Cristo, rondando las 5 de la mañana y después de haber recogido enseres, recolocado los bancos y barrido la Iglesia de San Francisco. Un equipo cuyo núcleo se ha mantenido a lo largo de más de quince años y varias Juntas de Gobierno, y que ha garantizado en las salidas y estaciones de penitencia la más absoluta normalidad, algo que, creedme, es un trabajo muchísimo más difícil de lo que cualquiera pudiera pensar y que sólo se puede apreciar si se pasa una Cuaresma y un Viernes Santo ahí metido. Me he sentido muy afortunado de pertenecer todos estos años a este equipo y de haberlo podido dirigir durante siete de ellos.
La Acción Social
Como comentaba en el artículo anterior, no le veo sentido a una Hermandad si no se piensa en los hermanos y hermanas que la componen, si no existen relaciones fraternas entre ellos. Por eso, esta normalización de las relaciones es el primer eje de actuación que propongo desde mi candidatura.
Pero hay otro aspecto sin el cual creo que la Hermandad no tiene sentido: su Acción Social. Para mí es fundamental la participación de la Hermandad en la sociedad a la que pertenece. Tenemos una misión de evangelización, y creo que será mucho más firme, si la llevamos a cabo a través de nuestros actos y no solo con palabras. Una acción social que podría tener dos vertientes: una interna, enfocada a los hermanos y hermanas que tengan dificultades, incluso para tener un plato en su mesa; Y otra externa, dirigida su barrio y a su ciudad, de forma que se note nuestra presencia en la resolución de los problemas sociales de nuestro entorno.
Existen aportaciones que nuestra Hermandad lleva a cabo de forma permanente desde hace muchos años, como las de Cáritas y el comedor del Salvador, que deben continuar y si es posible incrementarse, pero considero importante que se creen otras líneas de actuación que puedan ser gestionadas directamente por la Bolsa de Caridad Virgen del Valle, que es nuestro órgano de acción social. Actividades que pueden pasar no solo por una contribución directa para la ayuda en necesidades básicas, sino por la preparación para que las personas tengan autonomía y capacidad para resolver sus vidas.
Se trataría de aprovechar las capacidades de los hermanos y hermanas del Cristo para poder mejorar las de otras personas que las necesiten. La formación y la transmisión del conocimiento es un elemento básico en nuestra sociedad y a ello deberíamos dedicarle lo mejor de nosotros. Talleres formativos en aspectos cotidianos que mejoren la empleabilidad, orientación profesional para encauzar correctamente la vida, orientación empresarial para no caer en errores que lleven a las dificultades económicas que todos conocemos, conocimiento de los aspectos legales de las actividades habituales, etc.
Pensamos también en la ayuda para que nuestros jóvenes sean capaces de solventar con éxito su formación y encaucen su futuro y para que puedan adquirir la experiencia que siempre se les exige para poder llegar a su primer empleo. Y en la ayuda para que nuestros ancianos puedan tener la mejor calidad de vida posible en un momento en que merecen la tranquilidad tras una vida llena de dificultades y esfuerzos.
Sabemos que, de forma histórica, las Hermandades y otras organizaciones, anticipándose al reconocimiento de muchos derechos sociales, llevaron a cabo tareas que, posteriormente fueron asumidas por la administración pública. Este hecho, en mi opinión, no significa que se deba dejar de actuar en todos estos aspectos. Será necesaria una colaboración, si es posible, con estas administraciones para seguir teniendo presencia en estas actividades sociales. Y, si la colaboración no es posible, deberíamos buscar la forma de abordarlas en solitario, como en el principio.
Sabemos que, hoy en día, desde muchos frentes, y algunos dentro de las propias administraciones, se desprecia a todo lo que suene a religión, sobre todo si es la Católica. Vemos cómo se ridiculiza y ataca al término “caridad”, porque piensan que se trata de concesiones de “los que tienen” a “los que no tienen” y por las cuales se merece el eterno agradecimiento. Ahora el término correcto y de moda es el de “solidaridad”, una forma de enmascarar lo que siempre fue la caridad a lo largo de la Historia, para la tranquilidad de una serie de mentes confusas que, de esta forma, desligan dicha actividad de la religión.
Nosotros entiendo que deberíamos seguir siendo caritativos sin pedir nada a cambio… o tal vez sí que pidamos algo: que aquellas personas y familias con las que lo hayamos sido, a su vez, sean capaces de hacer lo mismo con otros cuando tengan la oportunidad.

Nuestro hermano Guillermo Guerrero Ferguson, si contamos con la confianza de la mayoría de los hermanos, será el encargado, con el equipo de voluntarios que reclute y al que os invitaremos a todos a participar, de establecer los programas de acción de la Bolsa de Caridad Virgen del Valle, y de encauzar una parte de los recursos que seamos capaces de generar cada año, aunque tengamos que ajustar nuestros presupuestos en otras partidas, para ayudar a mejorar la vida de todos cuantos podamos.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita
Los Hermanos y Hermanas del Cristo
Debemos dar las gracias a la Junta de Gobierno saliente por el exhaustivo trabajo realizado para la reforma de la Ermita de San Telmo. Como dice nuestro actual Hermano Mayor, “está preparada para otros cuatrocientos años” y yo diría que incluso para más. Es indudable que era una labor que tenía que acometerse, una labor difícil y comprometida que comenzó por el arreglo de la cubierta y las termitas que nos atacaban y que luego siguió con todo el resto de la cadena de reformas estructurales que se han acometido y que es cierto que no hubiera sido fácil abordarlas posteriormente.

A la espera del Cabildo específico a que se nos emplazó a final de septiembre, y en el que se nos dará cuenta de la partida de patrimonio que aparece en el balance como “Rehabilitación”, en los corros de hermanos se podrán dar distintas opiniones de lo que puede ser estructural o se podría haber dejado para otro momento, si se podrían haber aprovechado más los recursos o si la estética de la Ermita es más o menos adecuada según los gustos. Pero sí es indudable el esfuerzo llevado a cabo y que es una base para el desarrollo futuro del patrimonio de la Hermandad y un importante centro físico de culto y devoción en Jerez para nuestros Sagrados Titulares. El mayor de mis reconocimientos a esta labor y gran esfuerzo por parte de la Junta saliente, que traslado como representante de mi candidatura.
En mi opinión, toca ahora, después de haber reconstruido el templo externo, hacerlo con nuestro templo interno, los Hermanos y Hermanas sin los cuales nada sería posible ni tendría sentido en la Hermandad. De nada nos valdría tener los mejores mármoles, hornacinas, retablos y púlpito, si nuestras relaciones están deterioradas, si hay reticencias entre nosotros, si dos no pueden estar en el mismo espacio vital siendo hermanos o si nuestra acción social se deprime y no podemos cumplir lo que se espera de nosotros en la ciudad.

Posiblemente, necesitamos cientos de conversaciones entre hermanos para aclarar situaciones que, con toda seguridad, se han malinterpretado y que han sido origen de rencillas. Creo que necesitamos perdón en estos próximos años para poder abordar nuevos proyectos por parte de la nueva Junta y, sobre todo, de las siguientes.
Necesitamos voluntad para dialogar, comunicación e implicación personal para que no se generen nuevas situaciones de conflicto, ya que puede ser un buen punto de partida acordar que la mejor forma de no tener conflictos será no generarlos.
Creo en la capacidad de compromiso del cuerpo de Hermanos del Cristo para reconocer lo dicho, disculpar los errores y aclarar malentendidos en cuanto se produzcan, sin dejar pasar el tiempo. Confío en la capacidad de prestar a nuestra Hermandad nuestros conocimientos y habilidades para la mejora de la Institución a través de la mejora de las personas que la componemos. En la capacidad de ayuda mutua en las dificultades y en la proyección y ejemplo a nuestro pueblo de estas convicciones como partícipes de la Hermandad.
No espero que la Junta que yo presida, si tengo vuestra confianza, pase a la Historia de la Hermandad por haber obtenido grandes logros en el campo patrimonial. Nuestro mayor interés estará en devolver la normalidad a nuestras relaciones fraternas; a tener, quizás no el mejor, pero sí un buen templo interno; a tener UnaSolaHermandad capaz de luchar por convicciones cada vez más puestas en duda.
Y ahora, publicadas estas intenciones en el punto más importante del programa, las personas, sé que habrá quien no entienda o malinterprete lo dicho, quien no confíe en mis intenciones o en mi capacidad para llevar esto a cabo. Habrá quien considere estas palabras como un ataque, sin serlo, ya que únicamente expongo mis opiniones, criterios y puntos de vista, para que puedan ser tenidos en cuenta, o no, por los hermanos del Cristo. Otros pueden pensar que esto no es más que una declaración vacía de realidad o compromisos concretos.
Pues bien, a quien quiera darme su confianza, le digo que tendrá mi dedicación y la de mi equipo. Y a los que estén en cualquiera de las otras situaciones comentadas y no confíen en mí, solo les puedo decir: ponedme a prueba.

Publicado por Manuel Zúñiga Hita
Como la Catedral de Ávila
Esta semana tuve de nuevo la oportunidad de estar en Ávila y visitar su Catedral, una auténtica “roca” que desafía al paso del tiempo y a todos los ataques externos sufridos, terremoto incluido. Ataques en sentido además literal, ya que su ábside forma parte de la muralla que tanta fama da a la ciudad.
Esta catedral es divina y humana. Lo primero por la espiritualidad de sus paredes centenarias, aunque lo cierto es que muy venida a menos por el turismo que la ha convertido en un simple elemento de nuestro patrimonio con entradas a seis euros, audioguía incluida, y sin un solo cartel de cultos, al menos que yo viera. Humana porque, ya que pagué la entrada con opción a subir a la torre, me enteré de algunas cosas interesantes que desconocía.

Por ejemplo, que solo tiene una torre porque la otra no se pudo terminar por problemas económicos, o sea, que en realidad tiene dos. Con el tiempo se le puso una cubierta a la inconclusa para tapar el agujero y andando… Por ejemplo, que tuvo unos fallos de construcción que, situados de forma estratégica en una pasarela que hay entre las torres mirando al vacío, se ven de forma evidente. Las paredes de la nave central están inclinadas de forma que la parte inferior de la nave es más estrecha. Para aguantar esa presión hacia adentro en la parte baja, pues se diseñó un contrafuerte que la equilibrara justo donde empieza el coro, se le colocó un crucificado encima y listo, que vengan siglos, ataques y terremotos. Y parece que funciona.
Y ahora que estoy enredado con esto de ser candidato a Hermano Mayor del Cristo, no pude evitar ver ciertos paralelismos. Quisiera que mi Hermandad fuera como esta catedral de Ávila, divina y humana.
Nuestros Sagrados Titulares hacen lo primero. Y en cuanto a su aspecto humano, tendremos algunos fallos que sin lugar a dudas arreglaremos con algún contrafuerte, igual que en la catedral. Y a lo mejor tenemos problemas económicos, ojalá que no, pero yo creo que sí, que nos tendrán muy ocupados en los próximos años. Y estos problemas económicos, quizás impidan que terminemos algunas cosas, de forma que los recursos económicos puedan orientarse a otros menesteres más importantes que el simple hecho de tener más y ser más que los demás. Al fin y al cabo, la catedral de Ávila lleva siglos con una torre a medias por este tipo de problemas… y no ha pasado nada.
Sin embargo, con todos estos problemas humanos, la construcción es imponente. Roca sobre roca, sólida como el castillo que también es, sin fisuras, soportando el paso del tiempo, ayudando a la defensa de su ciudad y sus valores y siendo cada vez más leyenda. Como también me gustaría que fuera mi Hermandad. Hermano junto a hermano, sin fisuras, construyendo nuestro proyecto común y mirando al futuro con ilusión. #UnaSolaHermandad sólida que ayude a sus hermanos y a su ciudad, y que, como la catedral de Ávila, sea cada vez más leyenda.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita.
Los Titulares y el Culto
Las personas del siglo XXI tenemos una vida extraña. Parece que no sabemos vivir sin problemas. No me refiero a objetivos vitales, o re
tos para progresar sino a verdaderos problemas de todas clases, de los más ridículos a los que ponen en juego nuestra existencia. Hay veces que no tenemos más remedio que afrontar los que nos vienen, pero hay otra infinidad de veces que nosotros mismos los generamos.
Y si realmente somos conscientes de esto, ¿por qué nos empeñamos en crear un charco para meternos donde no lo hay? ¿por qué pudiendo vivir más tranquilos nos empeñamos en complicar las cosas? ¿por qué pudiendo estar bien nos liamos por cualquier tontería para acabar estando mal?
Nosotros estamos deseando que llegue un Viernes Santo para llevar sobre nuestros hombros a los Titulares de la Hermandad, o de acompañarlos por las calles durante nueve o diez horas. Pero, ¿nos paramos a pensar incluso en esos momentos en sus mensajes, en su significado para nosotros? Que cada uno de nosotros reflexione unos momentos sobre esto y saque sus conclusiones.
Ellos deben estar presentes en nuestra forma de pensar y actuar para que cada vez que razonemos una decisión podamos ser conscientes de sus mensajes. Y en una vida tan embrollada como la que llevamos, nos hacen falta momentos de recogimiento en los que encontremos el confort que necesitamos para poder seguir adelante con serenidad y templanza en nuestros actos.
Los cultos de la Hermandad pueden ser estos momentos de confort para nuestra vida y eso es lo que se pretenderá en los mismos: sencillez, alejamiento de la opulencia y la ostentación, para dejar al descubierto lo importante, el diálogo entre la persona y sus Titulares, la reflexión sobre nuestros problemas cotidianos y el confort por la ayuda recibida.
No queremos hacer una competencia en los cultos con otras Hermandades, en realidad no queremos competir en nada con otras Hermandades, porque entendemos que no se trata de eso. Sólo se trata de proporcionar a los hermanos y hermanas del Cristo y a todos los devotos que nos quieran acompañar, momentos de confort y ayuda para el bien vivir.
Nuestro hermano Antonio Tejero, una de las personas que me animó, hace ya más de un año, a presentarme como candidato a Hermano Mayor, llevará la diputación de Cultos si tenemos vuestra confianza, con la seguridad de obtener de alguien con grandes conocimientos de estos temas, la solemnidad y, a la vez, la sencillez necesaria para llevarnos a esos momentos de reflexión y confort.
Para tener UnaSolaHermandad

Para comunicar a los hermanos y hermanas del Cristo lo que pensamos llevar a cabo en los próximos cuatro años si nos dan su confianza, no vamos a montar una página web de la candidatura, ni vamos a hacer un gran despliegue de medios en redes sociales, ni redactaremos documentos interminables e ilegibles por cansancio.
Este es mi blog personal, que abrí hace varios años para comentar temas diversos y que, por el devenir profesional de mi consultoría, dejé de utilizar. Lo recupero ahora para dar a conocer de forma sencilla aquellos temas que entiendo deben tratarse para que cada persona de la Hermandad se forme una opinión y pueda decidir si darnos su confianza o no.
Los artículos los difundiré a través de mi cuenta personal de Facebook y quizás también a través de Twitter (creo recordar que hice una conexión automática para publicar los artículos que no sé si seguirá funcionando).
La verdad es que pienso que en cuestión de Hermandades estamos perdiendo un poco los papeles tratando los procesos de elecciones como si fuesen las Generales o Autonómicas y nos estuviéramos jugando el gobierno del país. Como si pusiéramos a debate el socialismo frente al liberalismo, como si tuviéramos que gestionar grupos de poder que tienen intereses particulares. Quiero pensar que esto no es así de complicado y, si lo es, me gustaría trabajar para que no lo fuera en el futuro.
Os dejo aquí, por el momento, los diez puntos que creo necesario desarrollar para llegar al buen gobierno de la Hermandad. Es cierto que, para tener la confianza de los hermanos y hermanas, tendremos que sacar más votos que las demás candidaturas, pero para mí, no se trata tanto de conseguir “votos” sino de conseguir «adeptos» a los criterios que estamos defendiendo, gente que se ilusione con nuestros objetivos y que, gracias a eso, libremente nos preste su apoyo y confianza.
Estos son los diez puntos que trataremos siempre bajo el objetivo general de unificación e integración total de la Hermandad:
- Los Titulares y el Culto
- Los Hermanos y Hermanas
- La Acción Social
- Los equipos de trabajo y la juventud
- La estabilidad y fuerza económica
- La Estación de Penitencia
- La mejora de la imagen
- El Patrimonio
- La modernización
- El futuro de la Hermandad
Cada uno de estos puntos, además del artículo correspondiente, tendrá un apartado específico en un menú especial del blog, es lo único que voy a desglosar, de forma que pueda permanecer en caso de que recibamos vuestra confianza durante todos los años de la Junta, como compromiso personal y de las personas que vienen conmigo en este proyecto y para público conocimiento de nuestros criterios como Hermandad.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita
Una decisión difícil
En la semana del Corpus, finalmente tomé una decisión difícil, que puede comprometerme durante los próximos cuatro años. No es una Hermandad fácil precisamente El Cristo, pero es a la que me debo desde hace cuarenta y cinco años. Si me pongo a pensar qué cosas han estado siempre ahí desde que era niño, probablemente esta Hermandad es una de las pocas que han sido algo permanente en mi vida.
Siempre estaba mi Cristo ahí, cada vez que las cosas no iban todo lo bien
que quería, y cuando iban bien, también. Probablemente no soy la persona que más se ha prodigado por la Hermandad para compartir momentos con otros hermanos, como le pasa realmente a la mayoría, pero hace ya muchos años que cada vez que voy es para trabajar, como muchos sabréis, en la Dirección de Cofradía.
Pero ahora, toca dar un paso al frente y después de mucho pensarlo, porque la decisión lo requiere, voy a presentar mi candidatura a Hermano Mayor del Cristo.
Quiero empezar dando las gracias a aquellos que me han animado a presentarme, pensando que soy una persona de consenso que puede llevar a esta Corporación a la mayor normalidad en su vida de hermandad. Kiko, Paco, Antonio y Fran. Y a todos los que en este último mes, cuando les he explicado mi intención me han dado su apoyo y se han unido al proyecto.
Los que compondrán junto a mí la Mesa de Hermandad si los hermanos y hermanas del Cristo nos dan su confianza: José Manuel Álvarez como Teniente Hermano Mayor, Paco Lara como Mayordomo, Fernando Borrego como Tesorero y Dani Gago como Secretario.
Y junto a ellos a los demás que, por el momento, integrarán la futura Junta: Fran García Reina, Juan García Sánchez, Agustín Pardo, María Muñoz, Jose Mari Villar, Antonio Tejero, Mari Carmen Lara, Carmen García Barba, Guillermo Ferguson. Y digo, por el momento, porque no descarto que existan más adhesiones para la candidatura porque cuatro años son muy largos y pueden suceder muchas cosas.
Además de una Hermandad grande, hace falta que seamos una «Gran Hermandad», y además «UnaSolaHermandad», sin discursos de «unos y otros» o de «buenos y malos» que polarizan y dividen. Venimos con las manos abiertas, de forma humilde y sencilla a aportar, para que nuestro mayor patrimonio, el inmaterial, el humano… los hermanos y hermanas de esta corporación puedan ilusionarse, llevar siempre a sus Titulares en el corazón cada vez que hablan y actúan y que entre todos podamos ser referente en nuestra comunidad de solidaridad y ayuda a los demás, como siempre nos correspondió.
Que el Santísimo Cristo de la Expiración, su Madre Santísima del Valle Coronada y San Juan nos ayuden en este empeño.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita
¿Cómo nos ve un perro?
Buena pregunta. Infinita paciencia la que tienen los perros con los humanos. Cuando ese animal llega a confiar en nosotros, nos lo da todo de forma incondicional, hasta su vida si hace falta y de esto no faltan casos.
Pero como hay expertos que entienden mejor que yo de estas cosas, os dejo un enlace a un post magnífico publicado por Carlos Alfonso López, director de EDUCAN y que titula «Los perros nos quieren».
Quizás también tengamos que aprender muchas cosas de ellos. Enhorabuena a esta escuela de adiestramiento canino de métodos no convencionales a la que espero asistir algún día.
Homenaje a José Luis Sampedro

Dios nos libre del día de las alabanzas, dice el refrán. En este caso, las alabanzas nunca tuvieron que esperar a ese día. Y hasta en la muerte tuvo la sencillez de su persona, la amabilidad de su pensamiento y la fluidez de su verbo.
En mi juventud, aunque no fue ese mi deseo inicial, estudié Económicas como muchas otras personas de mi generación. La Economía se estaba matematizando cada vez más. Modelos, números, complejidad. No me gustaba.
Un día, en Televisión Española vi a un hombre simpático, risueño, lleno de vitalidad. Ante mi asombro… ¡Estaba hablando de Economía…! Se llamaba Sampedro. Fue algo que me pareció increíble y me senté a verlo. Después de aquella entrevista, al día siguiente, fui a la facultad contento. Y convencido de que detrás de los números era verdad que había algo más… que debía haber algo más, las personas.
No contento con eso, el profesor Sampedro me tenía preparada una sorpresa aún mayor. Un reconocido economista como era, se convirtió en escritor. Pero no solo de ensayos de economía, sino de novelas. De unas novelas maravillosas y llenas de humanidad con las que nos ha hecho soñar. Aunque nunca dejó de ser “economista”, porque eso al final acaba marcándote, qué cambio de rumbo en su vida más transgresor en los momentos en que se produjo, de economista a novelista, de la seriedad a la fantasía.
Años más tarde me tocó enseñar a mí. Me acordaba de este hombre ejemplar y le intentaba poner a esas clases toda la dedicación, pasión y disfrute que podía, tal como me imaginaba que él lo haría. No sé qué pensarían mis alumnos si alguno llegara a leer esto.
El profesor Sampedro fue guía en muchos momentos en la vida de miles de profesores y alumnos que le apreciábamos de una forma sincera, no sólo por sus logros sino por su persona, su enorme persona.
Demostró que la economía no es tan aburrida como la mayoría hace pensar al resto, que se puede cambiar de vida, que se puede vivir con ilusión y alegría. Nunca le llegué a conocer personalmente aunque tuve una ocasión inmejorable para hacerlo, pero no importa. Su forma de ser y sus obras nos han quedado para que podamos seguir teniendo ilusión por una economía más humana y una vida mejor.
Muchas gracias, profesor. Su cuerpo ya no está con nosotros, pero usted no morirá nunca.
Publicado por Manuel Zúñiga Hita
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